Es año nuevo y la mente lo sabe

Para estas fechas muchos solemos realizar propósitos para el año nuevo, y la actividad física es lo que más nos importa cumplir. Después de los días de desayunos, comidas y cenas abundantes nos proponemos ir al gimnasio y bajar todo eso que nos comimos. Pero realmente para llevar a cabo los entrenamientos es indispensable, además de disciplina y constancia, tener una mente sana, determinada y enfocada a lo que queremos realizar.

El corredor amateur y el profesional están unidos por una misma pasión. Planificar una carrera implica una responsabilidad y un compromiso respecto del entrenamiento que se va a afrontar, y si bien no hay éxito garantizado, todos sabemos que quien se prepara “como corresponde” tiene mayores oportunidades de correr, disfrutar y lograr el objetivo deseado.

En el running es importante la constancia, la voluntad, y entrenarse. Pero hay un factor no menos importante que puede cambiar el desarrollo sobre cómo vas a llevar la distancia que correras. Hablo de mentalizarse en que uno puede lograrlo: enfocarse en el arco de llegada y pensar en positivo con la misma fortaleza del que gana. Porque, en definitiva, el que corre porque le gusta también gana cada vez que lo hace. Compite consigo mismo, y después de cada prueba logra una versión mejorada de sí.

LA FUERZA DE LA MENTE

Hay un componente intrínseco a la humanidad y a la naturaleza en general que es el afán de superación, mejora y adaptación al medio que no deja de ser una respuesta a la necesidad de supervivencia y eso marca en general la evolución.

Ante todo, debes disfrutar correr de una manera sostenible, no muy intrusiva de un entorno natural privilegiado, sólo ese aspecto recarga “las pilas” para afrontar las tareas diarias.

Alcanzar ciertas metas que retan a uno, requiere, a parte de una comprensión-coordinación por parte de nuestros entornos familiares, de una constancia y disciplina bien entendidas y no terriblemente sacrificadas en el entrenamiento, alimentación y hábitos saludables, sin llegar a los extremos en absoluto. Pero sobre todo, se trata de educar y hacer uso de nuestros resortes mentales

Una carrera de más de 80 kilómetros por montaña requiere innumerables horas de esfuerzo físico sostenido y estar a merced de múltiples factores que pueden hacer que no se llegue a la meta, pero el arma principal para el éxito, que en general se desconoce, no es otro que nuestra mente.

“La mente es principalmente quien sostiene el éxito absoluto de poder finalizar el reto.”

En primer término nuestra mente tiene que aprender a dosificar el esfuerzo en la medida de nuestras posibilidades reteniendo la innata impetuosidad de nuestro “ADN” de salir a “darlo todo” y debemos tener una estrategia de carrera estudiando los tramos, avituallamientos, el perfil, la climatología y nuestro estado físico emocional previo, con el fin último de la meta y el disfrute con el reto.

En paralelo, nuestra mente nos tiene que “cuidar”, será ella la que nos marque que debemos reponer líquidos, sales, alimento con regularidad. Si la mente nos dice que estamos agotados y no disponemos de resortes intelectuales y emocionales para sobreponernos a esa objetiva fatiga física; terminaremos abandonando.

Del mismo modo se aprende a gestionar que si objetivamente tenemos una lesión o complicaciones de otro tipo; hay que saber decir basta o reordenar sobre la marcha toda la estrategia que sobre el papel teníamos planificada antes de la carrera. De una retirada meditada, también, se obtienen lecciones valiosísimas como son aprender a renunciar y por supuesto a perseverar en el futuro para intentar minimizar esos factores. Asimismo otras lecciones aprendidas son la solidaridad y ayuda al compañero en apuros como premisa de este tipo de carreras y la creación, en ocasiones, de sólidas relaciones que se crean en horas de esfuerzo con personas hasta entonces desconocidas y que además en general no tienen un perfil intelectual afín al nuestro, pero que tienen “un gen” común que nos hace a ambos estar allí.

La traducción es directa y tremendamente beneficiosa también en facetas profesionales que predispone a un orden y planificación mental. Nos posibilita enfrentar situaciones complejas y adaptarnos a entornos cambiantes o sobresfuerzos con relativa objetividad y permeabilidad.

En Atletismo sin Límites deseamos que este año tu mente este llena de pensamientos propositivos y enfocados a realizar las metas que tanto quieres.

¡Feliz 2020 y a correr se ha dicho!