¿Por qué correr nos llena de felicidad?

Seguro que tú lo has comprobado. Te pones los tenis, tu mejor atuendo y sales a correr.

A medida que vas avanzando comienzas a sentirte muy bien, especialmente bien. Los problemas y las preocupaciones desaparecen.

Te sientes libre y con alegría.

Entras en un estado también conocido como “euforia del corredor”.

¿A qué se debe esto?

Quizá la respuesta se encuentre en las endorfinas, que son hormonas que segrega nuestro propio organismo y cuyas funciones, entre otras, son las de producir una sensación de bienestar y de suprimir el dolor.

El cerebro las segrega cuando es estimulado por ciertos elementos, como cuando comemos chocolate, se tienen relaciones sexuales o se realiza un ejercicio vigoroso.

Las endorfinas tienen un efecto parecido al que ocasionan los opiáceos, como la morfina, la heroína y la codeína, por supuesto, sin los daños secundarios que tienen estas sustancias.

De ahí que conozcamos casos (o el propio) de amigos que no pueden dejar de ir a correr ni un solo día o que se pasen horas y horas en el gimnasio, porque se sienten muy bien.

La sensación placentera que produce hacer un ejercicio fuerte puede durar entre algunos minutos y, a veces, hasta dos horas.

De acuerdo con la revista ¿Cómo ves?, de la Universidad Nacional Autónoma de México:

“Dentro del cerebro, las endorfinas buscan unirse a los receptores que están en las neuronas para transmitir sus mensajes químicos. Como resultado de la activación por el estrés o el dolor, las endorfinas se liberan y al unirse con los receptores producen efectos de euforia, depresión respiratoria, reducción de la movilidad gastrointestinal y analgesia”.

Por otra parte, hay estudios que señalan que las endorfinas no son las únicas “responsables” de sentirnos súper bien cuando estamos corriendo.

El hecho de estar satisfechos por alcanzar determinada distancia y cumplir una meta deportiva mejora nuestro ánimo.

A esto hay que agregar que, en general, todos los tipos de ejercicio nos liberan del estrés.

Los terapeutas, tanto psicólogos como psiquiatras, recomiendan hacer deporte para contribuir a la recuperación en casos de ansiedad y depresión.

Otros estudios indican que el lugar en donde hagamos ejercicio influye en nuestro estado de ánimo. Se ha observado que quienes lo practican al aire libre, obtienen mayores niveles de felicidad que quienes lo hacen en lugares cerrados.

En conclusión: correr no solo nos pone en forma y mejora la salud, sino que nos da una alegría especial que solo nosotros conocemos.

Ahora bien, si sales a correr con tu pareja, con tus amigos o con tu mascota, mucho mejor!

Una buena compañía ayuda siempre.

Cuéntanos: ¿has experimentado la “euforia del corredor”?

Déjanos aquí tus comentarios, nos encantará conocer tu experiencia.